Con el aumento del peso del BIM en contratación pública, las comunidades autónomas avanzan a ritmos diferentes y la norma ISO 19650 (con intercambio en formato abierto) se ha convertido en el idioma común del sector. Ese movimiento afecta a despachos públicos y privados, y también a quienes trabajan proyectos de retail o de interiorismo técnico que dependen de plazos cortos y coordinación fina.
Mi objetivo aquí es aterrizar qué está pasando, qué indicadores mirar en tu estudio de Albacete y cómo traducir interoperabilidad y CDE en resultados medibles.
Qué dice el estudio de 2024 (y por qué debería importarte)
El Estudio de adopción BIM 2024 de building SMART recopila indicadores nacionales y territoriales. Las conclusiones relevantes son tres:
- El Plan BIM AGE y otras estrategias públicas están acelerando su uso en contratación
- El porcentaje de licitaciones con requisitos BIM ronda casi el 12 % a nivel estatal
- Las diferencias notables por comunidades (con Cataluña muy por delante, seguida por Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco).
En paralelo, una encuesta masiva a 663 profesionales muestra que un 32 % de organizaciones ya han implantado BIM y un 26 % está en proceso, con la eficiencia como principal motivación y los costes y la falta de personal cualificado como barreras. La estandarización gira alrededor de ISO 19650 y IFC como esquema de datos.
Para un ayuntamiento o un estudio local, la lectura es directa: el número de pliegos que exigen BIM crece, los territorios se están separando por velocidad y el estándar de trabajo ya no es opcional en muchas mesas.
Eso repercute incluso en proyectos de retail que nacen en el sector privado, porque acaban colindando con licencias, coordinación de instalaciones y cadenas de suministro que ya trabajan en clave digital.
¿Por dónde empiezan los pliegos?
En contratación pública, la tendencia es pedir procesos alineados con ISO 19650, intercambio en formato abierto (IFC en su primera mención) y un espacio común de datos con estados claros: en preparación, listo para revisar y publicado.
El ISO 19650 es el marco normativo, IFC es el formato interoperable y la trazabilidad resulta como requisito de hecho en licitaciones. No es casualidad que los usos más habituales del BIM sigan siendo modelar condiciones existentes, coordinar disciplinas y cerrar hitos como básico, ejecución y as built.
En el terreno privado, el espejo es similar: si trabajas proyectos de retail con cambios rápidos de layout, shop drawings y aperturas por oleadas, la coordinación semanal con modelos federados y la publicación “solo de lo validado” evitan equívocos en obra y retrasos de apertura. Lo que el sector público te “obliga” a ordenar, en retail te ahorra días de obra y penalizaciones.
¿Qué ganan los estudios pequeños con BIM si ya cumplen plazos?
Horas recuperadas en coordinación, menos RFI, mejor defensa de ofertas y entregables reutilizables. Es productividad y margen, no estética de modelos.
Criterios para medir resultados si tienes un estudio en Albacete
No hace falta implantar BIM “porque lo dice la norma”; conviene medir porque impacta en caja, plazos y reputación. Propongo un cuadro de mando mínimo para un despacho local (arquitectura o ingeniería), útil para obra pública y para proyectos de retail:
Adopción y foco
Porcentaje de proyectos con metodología BIM sobre el total del estudio, por trimestre. Meta saludable: 60–70 % en 12 meses si vienes de CAD/mixto.
Horas de coordinación por semana y proyecto, con acta vinculada al repositorio.
Meta: sesiones de 45–60 min, incidencias relevantes a <15 por semana en proyectos medianos.
Calidad y eficiencia
RFI evitadas (consultas de información que no llegan a obra porque ya se resolvieron en coordinación). Métrica: diferencia entre RFI históricas y RFI actuales; objetivo de -30 % en 6–9 meses.
Índice de “publicado sin retrabajo”: porcentaje de documentos que pasan de “listo para revisar” a “publicado” sin correcciones mayores.
Meta: >80 % a mitad de proyecto.
Interoperabilidad
Entregas en formato abierto validadas: modelos que pasan control de reglas (nomenclatura, clasificaciones mínimas) y abren correctamente en herramientas externas.
Meta: 100 % de hitos.
Trazabilidad en CDE: decisiones con rastro (quién, cuándo, versión). Meta: 100 % de acuerdos relevantes registrados.
OpenBIM e interoperabilidad: menos bloqueo, más opciones
El estudio de 2024 destaca el esquema IFC y la familia ISO 19650 como camino de madurez. No es una militancia; es pragmatismo. Si tu cadena de trabajo puede exportar e importar en formato abierto sin perder información clave, reduces dependencia y aumentas la capacidad de elección de partners, algo vital en licitaciones y también en proyectos de retail con subcontratas especializadas.
En paralelo, el BCF para incidencias y el uso de clasificaciones coherentes agilizan la revisión semanal. En términos de riesgo, interoperabilidad es simplemente esto: evitar que un cuello de botella de software te frene una licitación o una apertura de tienda.
CDE con cabeza: publicar menos y decidir mejor
Muchas fricciones no vienen del modelado, sino de cómo se comparte la información. Un CDE sencillo, con estados y permisos, cambia la película. “En preparación” es trabajo interno de la disciplina. “Listo para revisar” es material coordinado que verá el resto del equipo. “Publicado” es lo validado por dirección o por el cliente público y sirve para licitar o construir.
Esa secuencia, reforzada con nombres de archivo estables (proyecto-disciplina-zona-tipo-número-versión), recorta tiempos de búsqueda, elimina documentos “fantasma” y mejora la defensa del expediente. Son hábitos que los pliegos ya piden de forma explícita o implícita y que la adopción BIM en España irá consolidando en 2025.
¿Y la formación BIM?
El mismo estudio indica que la formación BIM se ha convertido en factor clave de empleabilidad (70 % lo señala como decisivo) y que la falta de personal cualificado sigue siendo una barrera. Si diriges un estudio, planifica una ruta corta y enfocada: responsables de coordinación, modeladores con criterio de decisión y alguien que “hable” ISO 19650 para cuidar entregas y nomenclatura. La inversión no es en licencias; es en método y personas.
Cómo afecta a tus propuestas y a tu margen
En licitaciones, declarar procesos (no marcas de software) y comprometerte con formato abierto y CDE con trazabilidad te hace más competitivo. En privado, un cliente de proyectos de retail entiende muy bien dos promesas: fecha de apertura y cero sorpresas en obra.
Si demuestras que reduces RFI, que tus modelos alimentan mediciones con menos reajustes y que publicas solo lo que está validado, estás hablando de riesgo y plazo, no de tecnología. Es donde se ganan los encargos.
Ruta de adopción en 90 días
- Decide KPIs y cadencia: los de arriba sirven. Reúnete 30 minutos a la semana solo para revisarlos.
- Define el CDE y su gramática: estados, permisos, nomenclatura. Un mini-manual de 2–3 páginas basta.
- Alinea entregables a ISO 19650: requisitos del encargo en llano, plan de trabajo del equipo vivo, formatos abiertos en hitos.
- Pilota dos proyectos: uno público y uno de proyectos de retail; ajusta en vivo.
- Cierra el círculo: mide RFI evitadas, horas de coordinación y documentos publicados sin retrabajo. Comunícalo en tus ofertas.
Impulsa la promoción de Proyectos Retail con la adopción BIM
Hay diferencias de velocidad entre comunidades. Castilla-La Mancha no está en cabeza, pero eso es precisamente una oportunidad: posicionarte hoy con entregables interoperables y procesos claros te adelanta a la ola que ya vemos en contratos estatales y autonómicos.
Si trabajas con clientes de Murcia, Valencia o Madrid —territorios que el informe destaca por actividad—, la exigencia te llegará por proximidad. Adelantarse cuesta menos que ponerse al día de golpe.
¿BIM será obligatorio en todas las licitaciones en 2025?
No hay una obligación general única, pero el peso del BIM en contratación pública crece (aprox. 12 % de licitaciones con requisitos BIM a nivel estatal en 2024) y se apoya en planes como el BIM AGE. Depende del promotor y del ámbito del contrato.
