El interés por las casas pasivas ha crecido por una razón sencilla: confort estable, facturas contenidas y menos sorpresas en obra. En este artículo ordeno esos criterios —de lo técnico a lo comprensible— para que sepas qué exigir y por qué es clave contar con un arquitecto técnico autónomo que lidere el control de calidad durante el diseño y el montaje.
Por qué el detalle importa en una vivienda pasiva industrializada
Una envolvente muy aislada puede fallar por dos sitios: filtraciones de aire y puentes térmicos. La norma de ahorro energético (CTE DB-HE) lo aborda desde dos frentes complementarios: limitar consumos globales del edificio (HE0) mediante simulación energética y controlar la demanda con una envolvente que cumpla transmitancias, control solar y permeabilidad al aire (HE1).
Es decir, no basta con “poner más lana o más EPS”; hay que diseñar la capa de aire y los encuentros de forma continua y demostrable. En obra industrializada es, si cabe, más importante, porque el rendimiento final depende de cómo encajan elementos fabricados en línea con un montaje en seco que debe sellarse sin improvisaciones.
Estanqueidad: Cómo ayuda a la vivienda pasiva
La estanqueidad no trata de “cerrar la casa” sino de decidir por dónde entra y sale el aire: a través de la ventilación mecánica, no por rendijas. DB-HE1 sitúa la permeabilidad al aire como parámetro clave de la envolvente; a efectos prácticos, hablamos de una capa de hermeticidad continua que atraviesa muros, forjados, cubierta y carpinterías sin cortes.
En la industrialización, esa continuidad se logra con membranas o tableros con juntas selladas y se verifica en obra en las uniones entre módulos y en el perímetro de huecos.
Un buen arquitecto técnico autónomo define dónde “vive” la capa de aire y cómo la mantiene ininterrumpida en pasos de instalaciones, cajas de persiana y encuentros con estructura. Si esta decisión no existe en planos, la obra “elige” por su cuenta.
Puentes térmicos ¿De qué trata en la construcción?
Los puentes térmicos son los puntos por los que el calor encuentra un atajo. En prefabricación, aparecen en juntas verticales y horizontales, anclajes, marcos de carpintería, arranques de paneles en forjado y coronaciones de fachada.
El objetivo es minimizar el valor Ψ (coeficiente lineal del puente térmico) con tres reglas: continuidad del aislamiento, separación o rotura de elementos estructurales que conectan interior–exterior y uso de accesorios térmicos (perfiles con rotura, calzos de baja conductividad, bandas aislantes en apoyos).
Juntas industrializadas: diseño, tolerancias y sellos compatibles
En sistemas industrializados, la junta es el proyecto. No basta con dibujar un despiece; hay que definir tolerancias de fabricación, holguras de montaje y secuencia de sellado. Propongo pensar cada junta como un “sándwich” funcional, con capas que cumplen misiones distintas:
- Capa de estanqueidad al aire: membrana o banda adhesiva que garantice continuidad.
- Capa de estanqueidad al agua: solapes y láminas hacia la cara exterior con pendiente y goteo.
- Capa térmica: continuidad del aislamiento y, en su caso, pieza de rotura para anclajes.
- Capa acústica: espumas o fieltros que mejoran el sellado sin crear puntos rígidos de transmisión.
Toma en cuenta la compatibilidad química, las cintas y sellantes deben “querer” a la superficie de apoyo (OSB, tablero de fibras, hormigón, aluminio), y conservar elasticidad en el rango térmico previsto. Si apuestas por montaje en seco, selecciona productos ensayados para movimientos diferenciales y reversibilidad cuando sea posible (mantenimiento futuro).
Test de hermeticidad por fases
Un blower door al final es útil, pero llega tarde para corregir. En vivienda pasiva industrializada recomiendo tres momentos:
- Un pre-test en la primera unidad o “módulo patrón” aún accesible.
- Un test intermedio cuando la capa de aire está ejecutada pero antes de revestidos.
- Un test final de verificación.
Esta estrategia convierte el ensayo en herramienta de diagnóstico y no en examen. Si una junta tipo falla en el módulo patrón, se corrige en línea antes de repetir el error 20 veces.
La lectura “n50” (renovaciones/h a 50 Pa) no es un trofeo: es la brújula para decidir dónde insistir. A nivel normativo, DB-HE no fija un n50 concreto, pero sí pone el foco en permeabilidad al aire y en el cumplimiento energético global (HE0). La práctica pasiva, en cambio, apunta a valores ambiciosos; sea cual sea el objetivo, la estrategia por fases es la que permite llegar con margen.
Control de condensaciones intersticiales
Una vivienda pasiva industrializada trabaja con altos niveles de aislamiento y baja permeabilidad al aire. Eso eleva la exigencia en difusión de vapor. El principio es simple: la estratigrafía debe permitir que el vapor no se estanque en capas frías y que, si entra humedad, tenga camino de secado.
Para ello, se eligen barreras o frenos de vapor en posición adecuada (en general, hacia el lado interior en climas fríos, con matices según verano húmedo/seco y el sistema de ventilación), se evita interponer materiales con μ altísimo en zonas que pueden enfriarse y se comprueba con cálculo higrotérmico.
Los síntomas de un error aquí no se ven el primer mes; aparecen como manchas y mohos a medio plazo. El coste de prevención es ínfimo comparado con el de reparación.
Validación energética de vivienda pasiva
Que una vivienda “pase” números no la convierte en confortable. DB-HE0 obliga a simular consumos con modelos que integren envolvente e instalaciones; además, vigila las horas fuera de consigna (por encima o por debajo del rango de temperatura aceptable).
Si el edificio supera el 4 % de esas horas, el cumplimiento puede fallar aunque la potencia fotovoltaica sea generosa. En la práctica, esto conecta directamente con control solar, inercia y ventilación: una vivienda pasiva mal protegida frente al sol de verano —o sin ventilación bien ajustada— puede sobrecalentarse incluso con gran aislamiento.
Para sistemas industrializados, el prefiltrado de soluciones (módulos con protecciones integradas, huecos optimizados por orientación) y la simulación temprana reducen iteraciones y sorpresas.
¿Por qué un arquitecto técnico autónomo marca la diferencia?
Porque alinear diseño, fabricación y montaje exige una dirección técnica que no dependa de un único proveedor, y que defienda el detalle desde el plano hasta el último sello. Un arquitecto técnico autónomo aporta tres palancas:
- Trazabilidad de decisiones: cada junta y encuentro tiene un croquis, una ficha de materiales y un orden de ejecución. Así no hay “juntas huérfanas” que cada equipo rellena a su manera.
- Control de calidad por fases: visitas y pre-tests planificados, con correcciones antes de réplica masiva.
- Interoperabilidad y documentación: modelos en formato abierto, actas claras y cierre “as built” que mantenimiento puede usar.
No se trata de burocracia; es garantía de resultado pasivo y de una vivienda pasiva que mantiene sus prestaciones con el paso del tiempo. Además, un arquitecto técnico autónomo no está atado a catálogo: puede elegir la mejor solución para cada junta, independientemente de la marca.
De la fábrica a la obra: compatibilidad con montaje en seco
El montaje en seco acorta plazos y mejora limpieza en obra, pero exige disciplina: superficies limpias y compatibles para que cintas y sellantes adhieran; control de temperatura y humedad al aplicar; y una secuencia que no rompa lo ejecutado.
En conexiones estructura-panel o panel-carpintería, reservo fases discretas para que el equipo tenga un guion único. El resultado es una envolvente que no depende del “ojo” del operario, sino de una lógica repetible.
Guía de ruta mínima que utilizo para vivienda pasiva
- Definir la capa de aire en planos: continuidad, materiales y puntos críticos.
- Detallar juntas tipo (vertical, horizontal, perímetro de huecos, arranques y coronaciones) con tolerancias y secuencia de sellado.
- Pre-test de hermeticidad en módulo patrón, corrección y repetición.
- Cálculo higrotérmico de estratigrafías sensibles y ajuste de barreras/frenos de vapor.
- Simulación HE0 con escenarios de verano (protecciones, ventilación) y verificación de horas fuera de consigna.
- Documentación “as built” utilizable y plan de mantenimiento de sellos expuestos.
Con esto, una vivienda pasiva industrializada llega a obra con menos incertidumbre y a uso con más garantías.
